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¿Es mejor prevenir o curar?

Terapia y prevención

Los tratamientos protectores de la madera plantean el problema del uso de sustancias activas para luchar contra bacterias e insectos. Es sin duda mejor limitar el uso de estas sustancias, pero también es bueno saber que, si se utilizan a nivel preventivo, son suficientes cantidades limitadas, mientras si la madera estuviera ya afectada, el tratamiento curativo sería mucho más invasivo.

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Existen principalmente tres categorías de ataque biológico: el ataque de hongos blanqueadores, de hongos destructores y de insectos xilófagos. Es necesario conocer a estos agresores y saber en qué condiciones puede producirse un ataque para poderlRo prevenir con el sistema más correcto. En cambio, si se verifica la presencia de un ataque biológico, será necesario intervenir con métodos curativos drásticos.

Son varios los enemigos biológicos contra los que se tiene que proteger la madera. En condiciones meteorológicas especiales se crea un terreno fértil para la agresión bacteriológica. En estos casos existe el riesgo de formación de hongos y es importante diferenciar dos categorías: la de los hongos blanqueadores y la de los hongos destructores.

Hongos blanqueadores Este tipo de hongo no es perjudicial para la estructura de la madera, pero la blanquea provocando zonas antiestéticas. Se forman sólo en presencia de humedad elevada y especialmente con la madera de coníferas. En esta categoría encontramos los mohos y el hongo de la mancha azul. Los mohos se pueden eliminar con limpiadores adecuados y mediante lijado, prestando atención para no permitir que las esporas se propaguen en el ambiente, puesto que son fuentes alergénicas y nocivas para la salud. El hongo de la mancha azul, en cambio, entra en profundidad en la madera y ni siquiera mediante el lijado se puede eliminar completamente, corriendo por tanto el riesgo de que se presente de nuevo de forma continua. Para evitar que se formen, es posible intervenir para limitar la presencia de humedad o con sistemas protectores probados según la norma EN 152. Amonn ofrece como solución Lignex Grund BPlvHydrogrund Plus,Aqualignex I.

Los hongos destructores. Desgraciadamente existen hongos mucho más peligrosos que los blanqueadores. Se trata de los hongos destructores que normalmente se ven sólo cuando ya es demasiado tarde. Estos hongos se nutren de la madera propagando sus propias hifas (raíces) en su interior, debilitando la estructura. A menudo se descubre su presencia sólo cuando aparece el cuerpo fructífero (la cabeza del hongo), pero en ese caso el daño ya se ha creado y la madera podría perder su capacidad estructural. Existen diversos tipos: hongo de pudrición blanca, hongo de pudrición parda, hongo de pudrición blanda, hongo doméstico, hongo de las bodegas y muchos más todavía.

En el caso de ataque comprobado, es importante que un experto controle la integridad estructural para evitar que eventuales construcciones puedan fallar, con todos los riesgos asociados. Las zonas afectadas se tienen que quitar mecánicamente eliminando no sólo la parte dañada visiblemente, sino también una zona alrededor mucho más amplia para evitar que la presencia de esporas forme de nuevo el hongo. La zona eliminada se tiene que sustituir claramente con un elemento nuevo. Es evidente la complejidad de dicha intervención curativa y, en cualquier caso, no siempre se consigue hacerlo a tiempo. Por lo tanto, si la madera se encuentra sometida a condiciones meteorológicas y de funcionamiento que favorezcan la formación de hongos, será necesario efectuar una protección preventiva con sistemas probados según la norma EN 113 y/o EN 839. Amonn ofrece como solución Lignex Grund BPlvHydrogrund Plus

Los insectos xilófagos. Es mucho más conocida la categoría de los insectos que se nutren de la madera. El más presente es seguramente el capricornio doméstico, pero la categoría es muy numerosa y, además del capricornio, se encuentran también otros coleópteros como la carcoma, pero también termitas, hormigas, avispas y otros insectos que destruyen la madera.

Algunos de estos insectos utilizan la madera como nido para poner sus huevos. Los coleópteros forman parte de este tipo de parásitos. Es importante saber que, durante el ciclo de vida, la larva sobrevive dentro de la madera entre 2 y 6 años nutriéndose de la lignina, la parte blanda de la madera, creando túneles dentro de la madera. Sólo al final de este ciclo la larva se transforma en crisálida y aparece el insecto que, dejando la madera, forma los orificios de salida, es decir, los orificios característicos que se encuentran en la madera atacada. La presencia de los orificios indica, por lo tanto, que la madera ya está comprometida y será necesario que un profesional efectúe un control para comprobar su capacidad estructural.

Las termitas, en cambio, no anidan en la madera, sino que crean un hormiguero desde el que se desplazan en grupo para atacar las estructuras de madera de las que se comen todo. Existen tres grandes categorías de termitas y las más peligrosas son las subterráneas, es decir, las que llegan del terreno. La mejor protección contra las termitas es seguramente la constructiva, pero en cualquier caso, en zonas donde el ataque de insectos es especialmente importante, la utilización de productos adecuados puede ayudar a prevenir el problema.

En el caso de las termitas, además de la protección constructiva, se puede proteger la madera utilizando productos probados según la norma EN 117 y 118, mientras para proteger la madera contra el ataque de coleópteros (capricornio doméstico, carcoma, etc.) es necesario intervenir con productos probados según la norma EN 46. Para este último caso, Amonn ofrece como solución Lignex DefendLignex Grund BPlvHydrogrund Plus IvAqualignex I.

Si fuera necesario intervenir de forma curativa, es decir, si se presentara una infestación de larvas de los coleópteros, los métodos de intervención serían distintos. Recomendamos en estos casos no hacerlo uno mismo sino solicitar la intervención de empresas especializadas. Después de comprobar el estado de la estructura, las empresas especializadas podrán intervenir utilizando gas, infrarrojos u otros instrumentos, o utilizando productos químicos por inyección forzada o inoculación en los orificios de salida. En este caso Amonn propone Lignex Defend, que además de eliminar el parásito (función curativa) evita que el problema se pueda presentar de nuevo (función preventiva). 

La directiva biocidas. Para proteger la salud de las personas, de los animales y del medio ambiente, la Comunidad Europea ha decidido regular la producción y la introducción en el mercado de las sustancias biocidas. Al inicio de la normativa podemos leer que los «biocidas» son necesarios. Ya no podríamos vivir en el mundo sin utilizar sustancias que luchen contra algunos parásitos, es suficiente pensar en el amplio uso que de ellos se hace en el sector agrario y médico.  Es igualmente cierto que tenemos que utilizar sólo principios activos cuyas características se hayan probado e intentar limitar su uso para los casos en los que sea indispensable. La directiva cuenta con una lista de sustancias que se pueden utilizar. Los productos comercializados y que responden a dicha normativa se han probado tanto según su eficacia, como según el impacto que tienen sobre la salud y el medio ambiente.

Queremos recordar que la protección química de la madera es necesaria sólo cuando la elección de la madera y las medidas constructivas no se han proyectado de forma correcta para garantizar la protección de la madera contra sus enemigos.