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¿Qué es la protección meteorológica?

Protección contra el sol y el agua

Rayos solares, lluvia, granizo y otros agentes atmosféricos atacan día tras día la madera situada en el exterior. Consejos útiles para una protección duradera.

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La madera colocada en el exterior está sometida a la acción combinada de los rayos solares y de las lluvias que son responsables de la transformación y del deslavado de la lignina.  La madera se agrisa y se debilita.

Para proteger la madera contra los agentes meteorológicos, la mejor solución es la protección constructiva. Cuanto más expuesta se encuentra la madera, más se consume. Las estratagemas, como los tejados muy amplios, protegen la madera que se encuentra debajo y la mantienen en el tiempo.

Pero los tejados no son el único sistema, se pueden hacer muchas cosas, que incluso parecen poco, pero que evitan que la madera se debilite o se pudra. Una de las principales reglas a seguir es la de evitar trampas de agua, es decir, construir de forma que el agua pueda fluir siempre sin crear zonas de estancamiento. Si hay trampas de agua, no existe tratamiento que pueda proteger la madera.

En cambio, por lo que se refiere a la protección contra los rayos UV y contra la lluvia, si no se han adoptado las medidas constructivas necesarias, o si no era posible hacerlo, se puede intervenir con sistemas barnizantes protectores que permiten alargar de forma considerable la duración y la belleza de las estructuras de madera situadas en el exterior. 

La protección contra los rayos UV.

Las zonas expuestas sobre todo al sur/oeste están sometidas a una fuerte radiación solar. Los rayos UV, uno de los componentes de la radiación solar, afectan a la madera y especialmente a la lignina, transformándola de sustancia sólida y cohesiva a sustancia hidrosoluble. La acción combinada y permanente de sol y lluvia lleva por lo tanto, con el tiempo, a la eliminación de la lignina, con el consiguiente agrisado de la madera y la formación del denominado «efecto peine» sobre la superficie. Para limitar los efectos de esta reacción, es necesario utilizar filtros físicos contra los rayos UV. A menudo se utilizan absorbedores UV y capturadores de radicales libres para contribuir en este tipo de protección, pero el auténtico filtro se encuentra en la pigmentación, es decir en el tinte elegido. Según la cantidad de pigmentos presentes la protección será mayor o menor:

  • barnices no pigmentados (transparentes o incoloros) – dejan visible el color y la estructura de la madera, pero no protegen contra los rayos UV; están desaconsejados en caso de exposición directa a los agentes meteorológicos;
  • barnices pigmentados (parcialmente transparentes) – se reconocen las vetas de la madera y, aunque la protección es buena, no es completa. Los tintes más claros protegen menos que los tintes más oscuros.
  • barnices opacos – proporcionan un escudo completo contra los rayos UV.

La protección contra los rayos IR.

Los rayos infrarrojos calientan la madera y pueden provocar hendiduras. Para limitar este efecto, es suficiente elegir tonalidades más claras en el acabado. De hecho, cuanto más oscuro sea el tinte elegido, más se calentará la superficie.

La mejor solución para una protección contra los rayos solares es elegir un sistema adecuado con una coloración media para ofrecer buena protección contra los rayos UV sin recalentar la superficie de la madera.

La protección contra lluvia y humedad.

La humedad crea terreno fértil para la proliferación de bacterias y, además, provoca hinchazones y encogimientos de la madera. Cuando se trata de elementos de madera que no tienen que sufrir mutaciones (con estabilidad dimensional) es importante utilizar ciclos de barnizado con un contenido de aglutinante elevado y con un espesor que cierre completamente los poros de la madera. En las demás estructuras, para aumentar la duración y reducir la absorción de humedad, se puede optar por ciclos de medio espesor, pero sin cerrar los poros para permitir un intercambio regular humedad/aire. 

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